XI.- En busca de ayuda.
Andrea llegó al despacho al día siguiente sin haber pegado ojo y con las últimas palabras de Andreas todavía resonando en su cabeza: «Pienses lo que pienses de nuestro matrimonio, terminarás accediendo a mis términos. No pienso dejarte ir».
< ¡Vaya troglodita – ogro que es! >, pensó indignada ante sus palabras.
— ¿Qué se habrá creído? Pero lo intuye es que no me dejaré arrebatar a mi niña ¡Por qué es mía! – detuvo el sollozo que pugnaba por salir de su garganta amenazándola con destrozarla.