Capítulo 49.
La piel de Amelia se eriza al contacto con el cuerpo de Bastián ya que sabe exactamente donde tocarla para hacerla disfrutar de cada caricia que le proporcionan sus expertas manos.
— ¿A esto se refería cuando me dijo que quería enseñarme algo Sr. Christopoulos? – señala el anillo adornando su dedo anular, aturdida todavía por el calor de su piel y el roce de sus manos.
— Quería sorprenderte Amelia – expresa seriamente a la vez que se mece con su cuerpo entre los brazos — y disculparme por l