Capítulo 19.
El chico de seguridad dirige a Ana hacia el ático del jefe donde se encuentra su amiga recostada en la cama del mismísimo Bastián Christopoulos. Al entrar lo primero que se encuentra es con un gigante de piel tostada y ojos color miel que dicta órdenes a diestro y siniestro malhumorado, pero con amabilidad y educación. Sus rasgos son duros, sus manos son fuertes y aun así se ve sexy.
< ¡Céntrate Ana por favor, vienes por tu amiga! >, piensa recomponiéndose de su estupefacción.
— Acompáñeme s