Gabriela
No sé si fue la comida o la emoción del momento pero lo primero que hice al llegar al departamento de policía fue dirigirme al baño, el mareo junto con las ganas de vomitar, me tenían mal, tanto así que la respiración me empezó a fallar en el auto. Pero por obvias razones lo disimule, no quería que Mauricio y el padre Belisario se dieran cuenta, de que me estaba sintiendo pésima.
Abro la llave del lavamanos para echarme un poquito de agua en el rostro, mirándome al espejo ―! Hay Dios m