Gabriela
Quien ha dicho que las cosas serían fáciles, o que las dificultades se resolverían en un abrir y cerrar de ojos. Nadie, sé que a Mauricio le debe estar doliendo en el alma haber perdido su puesto en Buenos Aires, pero ni modo a veces la vida no es justa con nosotros y nos toca seguir caminando, aunque eso implique encontrar espinas en el camino.
Salimos de la habitación tomados de la mano, para dirigirnos a la sala y cuando estamos allí, Alberto y mi tía Rosiris nos quedan mirando, sin