Mauricio
Ternarla en mis brazos es lo único que anhelo mientras veo que se aproxima la hora de mi salida. Camino de un lado para otro en este pequeño consultorio, intentando que se pase la media hora que hace falta, para salir corriendo hacia mi apartamento. La he llamado durante los pequeños momentos que he tenido de receso y no me ha contestado el celular, no me quiero ni imaginar que algo malo le haya sucedido o que continúe con esos malestares que le sentí en la madrugada.
«Mauricio cálmat