Mauricio
Luego de un largo día donde vi entrar y salir pacientes de mi consultorio con diferentes casos que le agobian a sus vidas nuevamente me encuentro solo en estas cuatro paredes en las que tantas veces he platicado con Gabriela. Me levanto de la silla que está cerca al escritorio y camino unos cuantos pasos hasta encontrarme con el sofá que será mi compañía mientras me acuesto y cierro mis ojos imaginándome esas horas que estuve con ella en mi apartamento.
—Mi estimado colega me andaba bu