Gabriela
Estar de regreso en el pueblo de Dunedin, es como si mirara 5 años atrás cuando estuve con mi tía Rosiris, y muy amablemente una persona nos tendió su mano para que pudiéramos llegar a la ciudad de Miami. Miro las casas, el mercado, la gente y siento como si nada de lo que viví hubiese pasado. Es más, creo que si no estuviera con mi superhéroe al lado pensaría que nada de lo que experimente en esa cabaña, con dominó existió.
Mauricio sigue mis indicaciones y estaciona el auto frente a