Denise y Liam observaban cómo, metódicamente, Nancy manipulaba el ordenador de su hija. No obstante, y aunque intentaba que no se notara en lo más mínimo, la muchacha comenzaba a desesperarse al no encontrar lo que sabía que su amiga había guardado allí.
No podía ser, aquello no tenía ni pies ni cabeza. Dicho correo no podría haber desaparecido así como así, dado que sabía que su amiga guardaba absolutamente todo con su eterno mensaje de: «Por las dudas», y en aquel caso, si bien le había quita