52. CELOS
Sofía miraba al señor López con los ojos llenos de lágrimas. Una parte de ella quería decir que sí, pero algo muy escondido en su conciencia le decía que no podía seguir con esa relación, que no iba a ir a ningún lado. Ella era una huérfana abandonada por la vida y él, dueño de una de las más prestigiosas empresas de tecnología que existían. Y para Sofía, hacía mucho tiempo que los cuentos de fantasía habían dejado de existir.
No existían príncipes encantados que salvaran a las princesas en p