El señor López se pasó una mano por el rostro, intentando controlar su frustración. ¿Qué iba a hacer con esta madre suya? No se rendía en su empeño de verlo de nuevo casado.
—Mamá, no puedes seguir haciendo esto —la regañó molesto. — No puedes jugar con mis emociones solo para organizar encuentros románticos. No es justo ni para mí ni para las mujeres que involucras.
Hubo un silencio en la línea, y por un momento, López pensó en su madre, sabía por qué lo hacía, pero no era su asunto. Entonc