307. LA JUSTICIA DEL REY
El rey comprendió que era su momento, algo que había deseado hacer había mucho, arrancar de tajo la corrupción en el reino, pero no tenía el respaldo que le estaba dando Sir Alexander, su hijo César con Airis, y Fenicio, y lo aprovechó al máximo.
Miró a Sir Alexander, luego a César y asintió. Éste último llevó su mano al oído y la orden a Airis fue dada. Todas las pantallas volvieron a proyectar lo que un minuto antes había sucedido, no solo para los presentes, sino para el mundo entero. Lo