306. LA ESTRATEGIA DE FENICIO
El rey miró solo un instante a Sir Alexander y casi…, inclinó su cabeza, para luego darle frente a los traidores, su orden a continuación resonó en el silencio que se había apoderado del salón tras la captura de los rebeldes. Su voz, cargada de autoridad y desdén por la traición, era el símbolo del poder inquebrantable de la corona.
—¡Hagan que se arrodillen todos empezando por el ex ministro de justicia! —ordenó, su mirada fija en el hombre que hasta hace poco había sido un pilar del gobier