308. EL REY GANA LA PARTIDA
Lady Sabina de Altagracia permaneció impasible, ninguna sentencia podría revertir el dolor y las pérdidas sufridas. Con una gracia que desmentía la tormenta de emociones que debía estar experimentando, se giró hacia Javier López. Sus ojos se encontraron, y por un momento, el tiempo pareció detenerse.
Él la observaba aún con esa mezcla de incredulidad y asombro, como si estuviera viendo un fantasma tomar forma ante sus ojos. A su lado, el joven Lord Hanriet, con su expresión de asombro apenas