232. LADY SABINA
Mía miró a Fenicio, su expresión era una mezcla de determinación y ternura que ella nunca había visto antes. En ese momento, supo que la vida que imaginaba juntos quizás..., sólo quizás pudiera darse, y eso era suficiente para ella.
Fenicio dio un paso hacia adelante, acortando la distancia. La habitación estaba impregnada de una luz tenue que daba un aire casi etéreo al momento. Mía estaba sentada en la cama, su postura revelaba una mezcla de vulnerabilidad y expectativa.
Ella levantó la