229. ERRORES IMPERDONABLES
La mirada de Lord Henry se dirigió hacia los papeles que sostenía, notando cómo la expresión en el rostro de su mayordomo se transformaba en una mezcla de sorpresa y horror. El mayordomo, quien había sido cómplice de sus acciones, había llevado a cabo el envenenamiento de Javier por orden de Lord Henry. Siempre había sospechado que Javier era hijo legítimo de su señor, pero no había podido hacerle entender esa verdad.
—Perdón Mi Lord, perdón —pidió cayendo de rodillas a su lado—. Mi Lord, lam