La gobernanta se quedó sin palabras por un momento, sorprendida por la determinación y el tono firme de César. Abrió la boca para protestar, pero ante la mirada que le dedicaba César, la cerró. Recuperó rápidamente su compostura y respondió con una sonrisa despectiva.
—Como desee, Sir César —se inclinó levemente ante César. — Pero recuerde que los modales y la educación son fundamentales para un niño de su posición. Espero que encuentre a alguien que pueda cumplir con sus expectativas.
Dicho