194. UN DíA CON UN FINAL FELIZ
Con un susurro apenas audible, Sir Alexander inclinó su rostro hacia el de Elvira, acercando sus labios con una delicadeza que reflejaba toda la pasión contenida en su interior. Elvira respondió al gesto, elevando su rostro para encontrarse con el suyo, sintiendo la electricidad de la emoción recorrer cada fibra de su ser.
Y en ese instante mágico, sus labios se encontraron en un beso que sellaba no solo su reencuentro, sino también el amor que habían guardado en silencio durante tantos años.