Sofía se hizo a un lado, permitiendo que la mirada de César se posara en la figura desaliñada que ella señalaba. No podía explicarlo, pero sentía un impulso irrefrenable de prestar ayuda. César, sin decir una palabra, asintió y volvió a centrar su atención en su pequeño hijo. Parecía buscar refugio en el amor puro e incondicional que solo un niño puede ofrecer.
Mientras tanto, Sofía, acompañada de Fenicio, se acercó al vagabundo. Éste intentó alejarse pero fue interceptado por ella.
—Señor —em