106. DESPERTAR
Ellos sabían que el amor no se trataba solo de pasión desenfrenada, sino también de cuidado y respeto. López se inclinó lentamente y depositó un suave beso en los labios de Sofía, transmitiéndole todo el amor y la ternura que sentía por ella. Fue un beso tierno y delicado, cargado de promesas y deseos contenidos.
—No quiero que imagines tu vida sin mí, Sofi —dijo sin dejar de repartir besos por el rostro de ella, bajando despacio hacía su cuello y sus redondos y firmes senos que rozaban con su