Mariana Carbajal
La puerta se cierra.
Exhalo, como si recién ahora pudiera respirar. Fabio se acerca despacio.
—¿Estás bien?
Asiento. Mis manos tiemblan un poco, pero mi mirada es clara, aunque pica porque deseo llorar carraspeo para evitar hacerlo.
—Sí —digo—. Por primera vez… sí.
La puerta aún vibra levemente cuando el silencio vuelve a instalarse en la habitación.
Me quedo de pie, mirando el punto exacto por donde Denn salió. No siento alivio inmediato. Siento algo más profundo… claridad.
—F