Mariana Carbajal
Me sorprende lo fácil que resulta respirar cuando Fabio está cerca. No hace preguntas incómodas, no intenta llenar los silencios con palabras vacías. Simplemente está… y eso basta.
Apoyo un poco más la cabeza en su hombro antes de darme cuenta de lo que hago. Mi cuerpo decide antes que mi mente. Él no se aparta. Al contrario, su brazo rodea mis hombros con una cautela que me enternece, como si temiera asustarme.
Cuidado.
Eso es lo que transmite. No urgencia, no posesión. En mi