Denn Stuart
—Eso es mentira —escupo, alzando la voz por primera vez.
El miedo se transforma en rabia, una furia cruda que me quema la sangre. Doy un paso al frente antes de poder contenerme, con los puños cerrados y la respiración irregular.
—No existe ninguna prometida. No con mi consentimiento —gruño—. No me comprometería con nadie que no sea Mariana. Jamás.
Marcelo sonríe de lado, una mueca cargada de desprecio.
—¿De verdad? Porque los rumores no nacen solos, Denn. Y a estas alturas, poco im