Denn Stuart
No aguanto más.
El peso en el pecho se vuelve insoportable, como si algo dentro de mí finalmente cediera. Me acerco un paso más a la cama y esta vez sí la miro de verdad. La veo frágil, inmóvil, con marcas que no deberían estar ahí… y algo dentro de mí se rompe sin remedio.
—Lo siento… —sale de mis labios en un susurro quebrado, inútil—. Dios, Mariana, lo siento tanto… mi amor
Las palabras empiezan a atropellarse. Ya no intento ordenarlas.
—Te dejé sola —confieso, con la voz hecha p