Catalina Stuart
—Más tranquila… —susurra Demian, rodeando mi cintura con sus brazos.
—Sí… un poco —respondo, dejándome sostener.
—Mi amor… —murmura, rozando con sus labios la piel de mi cuello—. Denn ya es adulto, deja de preocuparte tanto.
Cierro los ojos un instante, atrapada entre su cercanía y mis propios pensamientos.
—Lo sé… —suspiro, estremeciéndome por la sensación que despierta en mi vientre—. Pero sigue siendo mi pequeño. No puedo dejar de verlo como el niño asustado que conocí hace a