Demian Stuart
Apenas cruzo las puertas de la iglesia, el mundo estalla frente a mí las voces se elevan, se superponen, se convierten en un ruido insoportable cargado de rabia y amenazas.
Por suerte mi hijo consiguió escapar con la ayuda de su amigo de lo contrario esta situación seria a un más difícil de enfrentar.
—¡Tu hijo cruzó una línea que no tiene vuelta atrás! —escucho decir a Maximiliano, con una furia que no intenta ocultar—. ¡No sabes en lo que se ha metido!
Cierro los ojos un instante