Mariana Carbajal
La oscuridad apenas empieza a envolverme cuando siento que mi cuerpo pierde fuerza.
Mis rodillas ceden.
Pero no llego a tocar el suelo. Unos brazos firmes me sostienen antes de que caiga.
—¡Mariana!
La voz de Denn llega a mis oídos abriéndose paso entre la oscuridad que me invade como un eco lejano. Intento abrir los ojos, pero el mundo sigue girando.
—Hey… mírame —dice con urgencia —Mi amor mírame ¿Qué te pasa?
Siento su mano en mi mejilla, fría contra mi piel caliente quiero