Después de despedirse de Daisy con un rápido intercambio de miradas cargadas de significados ocultos, Leila caminó junto a Chris hacia la zona VIP del estacionamiento subterráneo.
El vehículo del mafioso, un sedán negro de alta gama con cristales blindados y completamente polarizados, aguardaba en la penumbra como una extensión de su propia personalidad.
Chris, haciendo gala de una caballerosidad que contrastaba con la naturaleza de su verdadero oficio, abrió la puerta trasera para que Leila a