—Cuando hablaste de una reserva, asumí que te referías a la mesa de algún restaurante, no a la habitación de un hotel —comentó Sienna, mientras se dirigían en el ascensor hasta el último piso del hotel al que Kassio la había llevado.
—Este es un lugar más privado.
Salieron del ascensor tan pronto las puertas se abrieron en su piso. Caminaron por el pasillo hasta llegar a la puerta que tenía el número de su habitación.
—Antes de abrir la puerta, quiero que te pongas esto en los ojos. —Kassio le