Kassio observó su reflejo en el espejo. Todo parecía en orden, igual que la última vez que se había revisado en busca de cualquier imperfección y probablemente nada cambiaría la próxima vez que lo volviera a hacer. Sabía que debía alejarse del espejo, pero no se le ocurría nada más qué más hacer mientras esperaba que el tiempo pasara. Era como si el reloj se empeñara en no avanzar.
—¿Crees que esta vez la boda llegue a su final? —preguntó Domenico, sacándolo de sus cavilaciones.
Kassio dejó de