—La prueba casera que te realizaste no se equivocó —dijo la doctora con voz calmada—. Tus pruebas de sangre confirman que estás embarazada. Felicidades, van a ser padres.
Natasha soltó una exhalación larga, y sus lágrimas empezaron a fluir. La emoción la invadió mientras abrazaba a Domenico. La búsqueda de un embarazo, la angustia de no lograrlo, todo se liberó en ese instante. Estaba feliz, más de lo que podía expresar en palabras.
Hasta ese momento una pequeña vocecita en el fondo la había es