La sonrisa en el rostro de Sienna se desvaneció, remplazada por una expresión de confusión, al percatarse de la presencia de una mujer a pocos metros de distancia, parada junto a un reluciente coche negro. Se veía que era alguien elegante, sin un cabello fuera de lugar, un traje de chaqueta y falda hecho a medida y joyas costosas adornando sus muñecas y cuello. Pero no fue todo eso lo que llamó su atención, sino la intensa mirada que le dirigía, como si estuviera evaluándola minuciosamente.
—Si