Sienna había pasado de la furia a la tristeza y luego de nuevo a la furia incontables veces en las últimas veinticuatro horas. Aunque había tratado de no aferrarse demasiado a la segunda emoción. Era mejor pensar en las formas en las que podía asesinar a Kassio que ponerse a llorar.
El timbre del ascensor la sacó de sus pensamientos. Las puertas se abrieron y entró al departamento de Kassio. El lugar estaba en silencio, pero sabía que Kassio había regresado. Estaba allí porque él la había invit