—Sam…—Me alejo un poco para contemplar sus hermosos ojos, esos que tenía miedo de no verlos nunca más, se abren lentamente y hace un gesto de dolor, envuelvo su mano por completo entre las mías—, creí que eras una alucinación cuando te vi —toma una pausa para hablar—, de esas que ves cuando vas a morir.
Su labio inferior comienza a temblar y sus ojos se llenan de lágrimas.
—Shh, no llores, cariño. Estás a salvo, todo acabó y no era una visión, porque estoy aquí contigo —susurro y sonrió con amo