Junto frente a Samuel, estaba Zachary con sus hermosos ojos grises, cargados de miedo. Zac la tenía tomada de la muñeca, un señor de unos cincuenta años, bien conservado, de cabello rubio, con algunas canas a la vista, observa a Samuel de abajo para arriba con su aura de altivez.
Samuel supo al instante que era el señor Lombardy Román.
—Buenos días—Entro en la casa, sin ser invitado—, me imagino que es usted el degenerado que embarazo a mi hija.
Samuel frunció sus cejas y apretó la mandíbula. Z