Su beso es tierno y delicado, su mano acariciaba mi mejilla. Mientras con la otra parecía que trataba de contenerse, apretaba con fuerza mi pierna. Su lengua exploraba mi boca, no podía creer lo que pasaba..., mi entrepierna palpitaba y la loción de Santiago me tenía embobada.
Dijo que sería el último, entonces que sea bien aprovechado.
Me subo a horcajadas encima de él, sin despegar nuestros labios, ¡mierda! Fue inevitable soltar un gemido, sus grandes manos recorren mi cuerpo y siento como s