Santiago
Un fuerte dolor de cabeza me hace abrir los ojos y todo viene a mi cabeza como un rayo, mi pequeña.
¡Joder, Sahily!
Me incorporo de golpe y tomo mi cabeza entre mis manos y trato de abrir los ojos, mi corazón está destruido..., como deje que eso le pasará, joder no la cuide como debía.
Siento una mano en mi hombro, pero los ojos, no me dan para abrirlos.
—¡Santiago, cálmate, respira! Tienes muchos sedantes encima —Es Arón. Reconozco su voz.
—¿Cómo está, Sahi? —Me duele hasta preguntar