Afuera, Charles tenía a un lado el carrito con la comida para los que estaban dentro de la habitación, pero él no sabía si entrar. Tenía el oído pegado a la madera de la puerta escuchando lo que ocurría hasta que...
-¿Charles?- escuchó detrás de él
-Shhhh- se giró rápido cuando palideció- Oh, reina, disculpe- se inclinó avergonzado.
Marian se acercó a él con una sonrisa dado que lo había atrapado infraganti.
-¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué no entras?- habló en voz baja.
Charles se rascó detrás