Aslan se removió en su cama. Esta crujió y se apretó los dientes mirando para la otra cama que estaba dentro de la pequeña habitación. Por suerte no se había despertado quien dormía allí. Suspiró. A pesar de lo cansado que estaba, y de todo lo que tendría que hace al día siguiente, por más que pegara los ojos no se dormía y eso lo estaba poniendo de mal humor.
Todavía podía sentir el calor de los labios de ese hombre.
Charles. Su nombre no era común entre los plebeyos. Y el grupo con el que hab