Varios minutos después, el rubio ya había tenido que idear plan B, C, D, E y todo el abecedario, analizando las diversas situaciones que se le podían presentar debido a la intervención de Lyon. Hasta ese momento, en la mayoría de su vida solo había confiado en él y en su sombra, en nadie más. Por lo que ahora tener que confiar en alguien, aun si era Lyon, pues…
Una mano se puso sobre su boca y un brazo rodeó su cintura. Un estremecimiento lo recorrió del susto activando de golpe sus alarmas internas. Ni siquiera lo había escuchado ni sentido. ¿En qué momento?
Iba a golpear a su atacante cuando…
—Soy yo, no seas violento —la familiar voz de Lyon llegó a su oído.
Un alivio se instaló rápidamente en el pecho de Ashary, que relajó un poco sus hombros. Había pensado que lo habían atrapado. Miró de reojo y encontró el brillante azul de los ojos del príncipe debajo de una de las capuchas iguales que las de los demás alumnos.
Ashary alzó una ceja.
—Vaya, superaste mis expectativas —comentó.
Un