Lyon pidió el pastel que les fue dado en una vasija de barro y pudo jurar, que Ashary que fue el que lo agarró en sus manos casi babeaba. Si hasta donde él recordaba el omega apenas podía ver comida sin que le entraran arcadas, pero ahora, parecía que podía comerse la tienda entera sin problemas.
La dependiente frente a él que tomaba la moneda de plata, una mujer mayor, sonrió mirando la reacción de la persona de menor tamaño. No se le podía ver bien su rostro, pero la forma en que se movían su