Capítulo 63: Furia desatada.
La calma tensa de los días posteriores a la notificación se rompió abruptamente. Cynthia acababa de terminar una sesión con un paciente y se disponía a revisar su agenda cuando su teléfono sonó. Era su hermano, Teo, y su voz al otro lado de la línea sonaba extrañamente animada.
—¡Cyn! ¿Adivina qué? Pasé por casa de mamá y me encontré a las niñas. Les prometí que las llevaría a mi casa de campo este fin de semana. Ya las recogí, vamos en camino. Les va a encantar el lago y el aire libre. El viaj