Capítulo 44: Sorpresa.
Era un bonito miércoles por la mañana, en la oficina de la Fundación Trisomía 21. Las luces cálidas de la sala de reuniones iluminaban los rostros entusiastas del equipo. Cynthia hojeaba las últimas páginas del informe financiero, con un brillo en los ojos que no se debía solo a los números. Frente a ella, Mathias cruzó los brazos con una sonrisa discreta, pero orgullosa.
Se había logrado lo que tanto había anhelado el equipo.
—La sede en Barcelona ya tiene espacio confirmado —informó Verónica,