ISABELLA
La puerta se abrió apenas lo suficiente. No hizo falta más. La escena se impuso de golpe, sin darme tiempo a entenderla antes de sentirla. Damián. Sarah. Demasiado cerca, demasiado… íntimos. No había nada que diera lugar a dudas, nada que pudiera malinterpretarse. Lo que estab pasandoe era obvio, claro,directo.
Sentí algo romperse por dentro con una precisión casi física, como si hubiera sido un punto exacto, un lugar concreto dentro de mí que simplemente cedió sin resistencia. No hice