DAMIAN
El portazo sonó más fuerte de lo que esperaba.
Me quedé inmóvil unos segundos, con la mirada fija en el punto donde Isabella había estado un instante antes, como si en cualquier momento fuera a regresar.
Pero no volvió.
Y lo peor no fue lo que dijo.
Fue lo que dejó claro sin decirlo.
Había entendido.
No… más que eso.
Sabía.
Apreté el volante con más fuerza, sintiendo la tensión subir por los brazos hasta los hombros, tratando de ordenar lo que acababa de pasar sin lograrlo del todo. No n