—No me gustaría que te guardes nada con respecto a Clara y Rebecka —dijo Adam, extendiendo su brazo y posando la palma de su mano sobre el dorso de la de Denise.
—En serio, no ha pasado nada —dijo, por milésima vez en los últimos diez minutos, intentando ignorar la sensación de urgencia que experimentaba su cuerpo ante aquel simple contacto por parte de su jefe.
Sabía que, ante la mínima insinuación, podía propiciar lo que tanto le pedía su piel. Sin embargo, no era lo correcto. Liam era su am