Denise se adentró en el estudio, con el cuadro que su amigo le había regalado, bajo el brazo.
—¿Puedo poner esto aquí? —preguntó.
Liam la observó con el ceño fruncido, sin comprender.
—¿Por qué quieres ponerlo aquí?
—Es que… —se mordió el labio inferior.
Ante aquel gesto, Liam apartó la mirada y continuó con el tallado en cera que estaba realizando. ¡Maldita sea! ¿Por qué le gustaba tanto? Iba a terminar por creerse las palabras de Antaine y de su padre, y eso...
Denise suspiró, apoyando el pes