Liam terminó de leer aquella carta, boquiabierto y con miles de sensaciones en su interior, mientras Denise continuaba sollozando e hipando a su lado.
Con los ojos aún clavados en la última palabra, se llevó una mano a la cabeza, incapaz de procesar todo lo que acababa de leer. Si bien no había comprendido todas y cada una de las palabras, sí había podido entender los puntos más importantes. Era increíble como todo lo que uno pensaba podía cambiar de la noche a la mañana. No sabía si era verdad