Liam se sentó en la cama, desconcertado. Lo había despertado un grito desesperado y no entendía qué estaba sucediendo.
Miró en derredor, comprobando que las luces estaban encendidas y que Denise no se encontraba en su cama. Frunció el ceño, aún más confundido, en el momento en el que un nuevo grito, proveniente del cuarto de baño, rompió el silencio de la noche. No cabía dudas de que se trataba de Denise, pero ¿por qué?
Preocupado, se levantó de la cama a toda velocidad y, sin siquiera pensar