Capítulo 107
Carlos parecía haber olvidado que Sara aún estaba durmiendo en la cama.

Cerró la puerta de la habitación con un ruido fuerte.

Pero no importaba; Sara no estaba dormida, ya lo había notado desde el momento en que entré a la habitación.

Tenía los ojos cerrados, pero sus pestañas temblaban constantemente.

No sé si estaba enfadada o si era alguna otra emoción, y la verdad, no me importaba.

Habían pasado cinco días sin intimidad con Carlos, y ese deseo reprimido explotó sin reservas esa noche.

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